¿Cuánto tiempo hace que no escribo para este blog? Mucho. ¿Volveré a hacerlo? No sé, pero a veces está bueno romper el silencio cuando algo lo amerita.
¿Estamos hablando de la repentina muerte de Romina Yan? En absoluto. Más bien tiene que ver con el recital que acabo de presenciar a dos cuadras de mi casa.
Anoche volvía de mi curso de "Historia del Rock", con Alfredo Rosso y Fernando Pau, y me sorprendí al ver que la calle Freire estaba cortada, justo en la puerta de la radio Rock & Pop. Sin embargo, me olvidé del asunto rápido: tenía mis energías vitales focalizadas en una discusión telefónica con mi novia.
Pero esta mañana retomé el asunto. Me fui a la puerta de la Rock & Pop a indagar sobre el evento en ciernes.
“Toca Catupecu Machu por los 25 años (de la radio)”, me dijo de mala gana una mocosa, cuando le pregunté por segunda vez quién tocaba, ya que en la primera fue imposible entender su rudimentario lenguaje.
Así que rápidamente me dirigí a donde tenía que dirigirme (a la modista para arreglar unos pantalones, no seamos misteriosos) y volví presuroso para presenciar el show.
La banda de Fernando Ruiz Díaz revolucionó la calle Freire y se despachó con un recital enérgico, aunque con un poder sonoro limitado, lo cual está OK, teniendo en cuenta la hora y el lugar.
Bajo una molesta garúa, abrieron con Confusión, el primer corte de Simetría de Moebius, y siguieron con Óxido en el aire. Siguió Magia veneno y el momento de presentar a los invitados: Walas y El Tordo de Massacre subieron al escenario para hacer Plan B: Anhelo de satisfacción.
Para el último tramo quedó Y lo que quiero es que pises sin el suelo. Luego hubo una pseudo interrupción por “problemas técnicos”, excusa para que Mario Pergolini tome por asalto la batería, y juegue un poco con Ruiz Díaz, quien aportó un lúdico Billie Jean de Michael Jackson. El final llegó con Dale! y Blitzkrieg Bop de los Ramones.
El evento me alegró el día, para qué lo voy a negar...
