Mostrando entradas con la etiqueta El inconsistente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El inconsistente. Mostrar todas las entradas

Historia olvidada


En los terrenos del Easy de Palermo (ahí donde Cerviño se cruza con Bullrich), justo al lado del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, agoniza un formidable edificio histórico.

Se trata del Pabellón del Servicio Postal, obra del arquitecto Virginio Colombo, que fue Medalla de Oro en la Exposición del Centenario de la Revolución de Mayo en 1910.

El pabellón se encuentra semioculto detrás del estacionamiento y obviamente inutilizado. Hoy se pudre entre camiones frigoríficos y cajones de Coca Cola mientras espera que alguien tome nota de su linaje.

La semana pasada estuve intentando sacar unas fotos desde la playa de estacionamiento y fui expulsado por un troglodita a cargo de la seguridad. Todo el episodio fue muy absurdo y extraño, teniendo en cuenta que es un edificio histórico (o sea, nuestro), y que la sede del home center (que término espantoso) se ubica en terrenos que supieron ser fiscales y que fueron donados misteriosamente a una corporación extranjera en los "Alegres 90s".

Yo hice la colimba en este lugar, cuando todo formaba parte de Guarnición Palermo, y uno de los puestos de guardia, Arsenales, estaba justo al lado de la misteriosa construcción.

Recuerdo que estar apostado de noche en esta posición era una verdadera tragedia. Completamente ignorantes de su historia, supimos bautizar “Castillo Grayskull” al edificio y más de uno aseguró haber visto fantasmas y escuchado voces en su interior.

Yo nunca vi ni escuche nada, pero sí admito haber sentido pavor cuando la luna llena recortaba la figura del castillo y la proyectaba sobre la bruma en aquellas frías madrugadas...

Escucho ofertas


Mi amigo Nico es, lo que se dice, un tipo “viajado” y su destino preferido, sin dudas, es Europa. En 1999, cuando se acercaba el fin del milenio, se escapó nuevamente al Viejo Continente, pero esta vez regresó con un obsequio: un afiche de la gira 3D de Psycho Circus de Kiss arrancado de las calles de Praga, capital de la República Checa.

Así como llegó, un agradecido inconsistente mandó a enmarcar este ítem y lo colgó en una de las paredes de su dormitorio. Y así se mantuvo por una década, soportó las quejas constantes de una pareja, y las miradas, mezcla de curiosidad y repulsión, de varias novias. Fue testigo de muchos momentos de alegría y otros tantos de tristeza inconmensurable.

Fue un mudo espectador de miles de instantes de mi vida, y resistió el paso del tiempo con estoicismo. Pero el viejo cuadro de Kiss no pudo con algo: el hastío de su dueño.

Un día me desperté y simplemente lo odié, me paré sobre la cama y lo saqué. Salvando las distancias, me sentí como Kirchner retirando el cuadro de Videla en el Colegio Militar, por lo solemne del momento. Me sentí bien. Ahora su antiguo lugar lo ocupa un póster de la Semana del Art Decó, que se realizó en Ocean Drive, Miami, entre el 19 y el 21 de enero del 2001.

Pero el cuadro de la gira 3D de Pyscho Circus sigue en casa. Por ahora, descansa detrás del televisor, pero no puede seguir por mucho más tiempo en este lugar; y me niego a enterrarlo en la casa de mis viejos, que se ha convertido en el cementerio de las cosas que ya no tienen espacio en mi departamento.

Quiero que alguien lo disfrute, tanto como lo hice yo durante diez años. Por eso, aficionados de Kiss, escucho ofertas. El cuadro mide 76cm de ancho x 96cm de alto...

Woody Allen


Siempre me jacto de ser un cinéfilo con conocimientos razonablemente amplios sobre el séptimo arte. Sin embargo, hay dos directores a los que me siento obligado a volver a visitar: Pedro Almodóvar y Woody Allen

El primero, porque siempre tuve muchos prejuicios y cierta homofobia hacia su filmografía; y el segundo, porque acabo de comprobar que había que contar con cierta maduración emocional e intelectual para disfrutarla, algo parecido a lo que me pasó en su momento con la lírica del tango.

Es un hecho: a pesar de haber hecho hasta un curso sobre Woody Allen, no estaba tan sumergido en sus trabajos como un cinéfilo que se precie de tal debería estar.

Para saldar mi deuda anoche vi Annie Hall, uno de sus filmes más representativos.

La cinta narra las desventuras de Alvie Singer, un cómico y guionista neoyorquino que enfrenta su cuarta década de vida, mientras descubre el amor de la joven Annie Hall, encarnada por Diane Keaton.

Debo confesar que, con mis 39 años y una personalidad bastante compleja, me sentí demasiado identificado con el personaje de Allen.

Me impactó una escena en particular: cuando Alvie y Annie hacen la fila para ver una película mientras mantienen una discusión sobre si prestar atención o no a los comentarios pseudos intelectuales de una persona que se encontraba en la misma fila.

Me vi reflejado en Alvie, diciendo las mismas cosas, y sufriendo por las mismas obsesiones y complejos. Me di cuenta que debo ser un denso insoportable y que, aunque en la pantalla la situación se torna risible, en la vida real debe ser patética.

Anoche no pude dormir. Annie Hall me pegó mucho.

Como buen obseso, ya encargué en Ed Sullivan las siguientes películas donde participa Woody Allen, ya sea como director, guionista o actor. Algunas ya las vi, pero creo que vale la pena reincidir:

Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo…
Hannah y sus hermanas
Manhattan
Crímenes y pecados
Comedia sexual de una noche de verano
Robó, huyó y lo pescaron
Zelig
Historias de Nueva York
Bananas
Stardust Memories
Alice
Sombras y niebla
Broadway Danny Rose
Los secretos de Harry
El sueño de Cassandra
Misterioso asesinato en Manhattan
Casino Royale

Malocchio


El reciente post en el blog Desde Tel Aviv, un testimonio único, me hizo pensar en mi viejo.

Él tenía (o tiene, no volví a hablar del tema) la costumbre de aplicar el malocchio (cuernos con el dedo índice y el meñique) cuando detectaba mala onda, como una suerte de protección contra el mal de ojo. Nunca tuve mucho diálogo con él así que no tengo más detalles, sólo entiendo que es algo ancestral que viene de Italia, supersticiones de montañeses rústicos exportadas a tierras argentas en sus valijas rasposas.

Recuerdo que en la esquina de la casa de mis viejos en Palermo Viejo vivía el armenio Sarkis, un señor de grueso bigote dedicado al rubro textil. El hijo de Sarkis tenía la edad de mi papá y se conocían desde chicos.

Cada vez que se cruzaba con este sujeto, mi viejo hacía los cuernos, el famoso malocchio.

Intrigado, un día le pregunté por qué hacía este gesto tan extraño. Me dijo que el hijo de Sarkis, cuyo nombre no recuerdo, era un jettatore, es decir, un portador de la mala suerte.

Siguiendo la costumbre, durante muchos años repetí el rito al pasar cerca del jettatore, hasta que un día no me lo crucé más...

Capitán Améjica


Mi sobrino, con sólo tres años y medio, entiende mejor la realidad geopolítica mundial que muchos babiecas que andan opinando por ahí.

Bautizando “Capitán Améjica” al superhéroe anteriormente conocido como “Capitán América”, explicó en dos palabras la realidad del NAFTA y la integración económica que, para bien o para mal, existe entre EE UU y México.

Y el tío se mata de la risa con él…

Más lesiones


¿Viste cuando estás jugando al fútbol y vas en busca de la pelota y, al mismo tiempo, un tipo grandote también lo hace, y los dos chocan, pero como el tipo grandote es un sub-humano y está más armado que vos para la jugada, no le pasa nada; y vos, en cambio, volás por los aires y una milésima de segundo antes de caer pensás: “me rompió, el animal me rompió”?

¿Te pasó?

A mi sí. Fue el sábado a la tarde.

Terminé en una clínica haciéndome radiografías porque no podía, ni siquiera, apoyar el pie derecho. Al final no hubo fractura –todavía no entiendo cómo– pero tuve que ver Argentina – Brasil solo, tirado en la cama, pata para arriba, con mucho hielo en el pie y empastado a full con Dioxaflex 75.

También se me ocurrió la genial idea de pedirme una pizza y no me quedó otra que ir saltando porque apoyar era imposible. ¿Sabés lo que es ir saltando en un pie con una pizza en una mano y una cerveza en la otra? Además de ridículo y patético, digo…

Gracias al Heavy por arruinarme de nuevo, por lo menos esta vez no me quebró.

Microreflexiones: Nippur


En este momento vuelvo a sentir deseos de tener un perro, sólo para poder ponerle "Nippur".

Quizás algún día...

Pianista inconsistente


Trabajar en tu casa tiene muchos beneficios: manejas tus tiempos, los controles de tus superiores son muy laxos y no hay congestión de tránsito rumbo al trabajo, ni lluvia, frío o calor.

Pero tiene una única y gran desventaja: es una actividad increíblemente solitaria

A veces me siento como en una cápsula sin espacio ni tiempo, y en otras, me identifico con el protagonista de El pianista (The Pianist), de Roman Polanski, viendo la vida desde una ventana.

Y es muy triste...

Gatúbela para siete hermanos


Recién miraba la película Siete novias para siete hermanos (Seven Brides for Seven Brothers), un clásico de la comedia musical estadounidense de 1954, que sólo puede verse en un canal como TCM porque sería francamente imposible imaginarlo en otra señal.

La película, extremadamente naif, pero agradable para un domingo a la noche, transcurría lánguidamente en la pantalla hasta que un detalle me hizo dar un pequeño salto en la cama.

Me llamó mucho la atención una de las siete novias, quizás la más secundaria y con menos líneas de parlamento (la del fondo en la foto). Una morena alta y con un cuerpo espectacular que desentonaba entre las otras chicas, tan inocentes, frágiles e insulsas.

Tardé unos minutos en comprobar que Dorcas Gailen –este era el nombre de la novia– era nada menos que Julie Newmeyer, conocida pocos años después como Julie Newmar, la gatúbela más sexy (y popular) que tuvo la serie clásica Batman, filmada entre 1966 y 1968.

Me satisface comprobar que mi radar sigue en óptimo funcionamiento…

Cenando con Maracho en Rodney


Anoche me junté con mi amigo Maracho Silver Hyde en El bar de la calle Rodney, frente al paredón del cementerio de la Chacarita.

Hacía 14 años que no nos sentábamos en una mesa de este café y elegimos la misma que nos encontró tomando una cerveza helada una tarde de verano (¿era verano?) de 1995.

Hablamos de música, mujeres y cine, de nuestro pasado y nuestro presente, de la gente que despreciamos y de los pocos personajes que admiramos, y sólo por su obra, porque cuando abren la boca...

Es un gran tipo este Maracho. Me desperté el lunes con ganas de verlo y bastó un llamado para coordinar todo. Para las 9:30 de la noche ya estábamos cenando. En realidad, yo cenaba un peceto con papas y él picaba de mi plato con mi total autorización (a nadie le permito eso, sólo a Maracho).

También me trajo un encargo que le solicité días antes: las películas Viaje al séptimo planeta, THX 1138, Solaris, 2000 maníacos y Robinson Crusoe en Marte. Faltaron Robot Monster, The Texas Chainsaw Massacre y Destination Moon, que serán una excelente excusa para un futuro (cercano) encuentro.

Cruzarme con Maracho me cambió la semana…

¿A vos qué o quién te cambió la semana?

Galería nocturna

Usted duerme plácidamente. Está soñando con algo relacionado con manejar un auto a gran velocidad y las suaves piernas de una mujer.

De pronto, una serie de golpes monocordes interrumpen su merecido descanso. Son las 7:00am, un territorio inexplorado para El inconsistente.

Se levanta a los tumbos con la ciega misión de detectar el origen de este importuno. Como murciélago en su cueva llega con convicción hasta la ventana de sus aposentos.

“Ahí está, viene de afuera”, exclama triunfante.

Se asoma por la ventana. El viento del frío retazo austral golpea su cara, su cuerpo aún tibio, pero usted necesita saber, exige certezas.

Y ahí lo ve, a pocos metros. Horrorosa imagen que perturbará las sombras para el resto de su existencia…


Sé que Edgar Allan Poe seguro habrá escrito El tonel de amontillado basándose en algún episodio cotidiano de este calibre.

Yo sólo pude escribir esto.

Ahora quiero ser tu perro

Iggy Pop… uno de los pocos músicos que todavía logran impactarme. ¿Mi solista preferido? Sí claro, por lejos. Salvando las distancias, también amo a Tom Waits y Leonard Cohen, lo que no me sorprende porque el último disco de la Iguana (Préliminaires) tiene mucho que tributarle a estos grandes. Así que el círculo cierra… ¿me entendés? ¿Cuántas veces lo vi en vivo? No puedo precisarlo. Estoy seguro que no fue en su primera visita en agosto de 1988, un show recordado como uno de los mejores que se haya visto por estas latitudes. Sí es indudable que asistí a su recital de 1992 en el estadio Obras. Recuerdo cuánto me sorprendió su performance, su entrega. Hasta recuerdo cómo jugaba con un micrófono que terminó golpeando su boca (¿o era su nariz, o su frente?) y que cantó sangrando hasta el final. Al año siguiente dio un exclusivo recital en el mítico Prix D´ami de la calle Monroe (Monrow, como decía mi ex). También evoco mi mal humor esa noche porque no podía pagar una exorbitante entrada de US$100. En 1996 volvió para la despedida de los Ramones en River. Y claro: estuve ahí. Gran noche, aunque se me vuelve nebulosa por momentos. En fin, tengo mis motivos. Toda esa relación con Argentina, todo ese romance con un público que respondía apasionado a tanta locura, le dejó hasta una novia argenta a la que terminó dedicándole dos temas en su disco Avenue B (Miss Argentina y Nazi Girlfriend). Pasaron los años y, cuando parecía que nunca más lo vería en esta parte del planeta, se bajó hasta el Club Ciudad, el 22 de septiembre del 2006, para ser cabeza de cartel del Pepsi Music, esta vez liderando el renacimiento de los Stooges, y nada menos que frente a 15 mil almas, entre las que se encontraba la mía. ¿Por qué este homenaje a Iggy Pop? Bueno, anoche veía el programa Zane Meets U2 en Vh1, y me sorprendí con las declaraciones de Bono cuando remarcó las virtudes como compositor de Iggy Pop –algo que vengo sosteniendo hace años cuando digo que está subvalorado– llegando a decir que la Iguana era nada menos que “su héroe” (mirá vos, Bono). Desde anoche que no puedo sacarme de la cabeza a Iggy. Tengo ganas de verlo de nuevo. Y más después de ver este video.

Patinando por un pedo



En los años 80 había unas 20 pistas de patinaje sobre hielo en Capital Federal y una quincena en el conurbano bonaerense.

Pero para fines de la década, el negocio llegaba a su término, en parte por los efectos de la hiperinflación y los cortes de luz programados, y también porque simplemente se agotó la moda, tal como ocurrió en su momento con las canchas de paddle, los parripollos y los videoclubes.

Una de las pistas que explotó en los 80s, más concretamente en 1987, fue My Way. Recuerdo haber concurrido a este establecimiento a darme unos porrazos durante ese mismo año. Recuerdo que lucía mi flamante campera de jean Lee con corderito, y mis zapatillas Pony blancas. Tenía 16 años.

Increíblemente este lugar sigue en (decadente) funcionamiento, como detenido en el tiempo, con la misma ambientación de 1987. Esto lo comprobamos asombrados el sábado pasado, durante el cumpleaños 36 ½ de Merengadas (sí, 36 ½, ella es tan cool que festeja cada seis meses).

La amiga decidió pedir unas pizzas en su casa, para luego partir a My Way (Cabildo y Dorrego) para patinar durante la hora más larga de mi vida: aunque me reí muchísimo, tenía tanto miedo de caerme y romperme un hueso que patiné como petrificado. Además, esta actividad cansa y mucho, quedé KO.

Por fortuna, después vino el ansiado premio: torta y champagne en casa de Demóstenes.

Ahora se vienen más aventuras: Paintball, kartings, montañas rusas, paracadismo, bungee jumping y quién sabe qué más…

¿Y vos estás planificando alguna salida “poco convencional”?

Baldosa


Me impresionan mucho estas baldosas que hay en mi barrio, Colegiales. Hacía tiempo que tenía ganas de registrarlas para el blog, así que hoy saqué la cámara y me fui a caminar un rato con la (auto)excusa de comprar comida…

¿Viste alguna en tu barrio?

Las Humor del tío Jorge


La muerte de Andrés Cascioli, creador de las revistas Humor, El periodista y Fierro, me impactó, me pegó mal.

Todavía conservo varios ejemplares de fines de los 70s y principios de los 80s. Eran de mi tío Jorge, intelectual de izquierda (el único, en una familia de gente simple y laburante).

El tío las leía y cuando terminaba con ellas simplemente las tiraba en un piletón en desuso en la casa de mi abuela en Núñez.

... Atrás iba yo y las rescataba. Con apenas 9 o 10 años, pero ya voraz en la lectura, tuve mi primer acercamiento a este exponente de la contracultura nacional.

Muchas notas no las entendía todavía, pero recuerdo vívidamente los artículos de Alejandro Dolina, José Pablo Feinmann, Pacho O´Donnell y Gloria Guerrero, las entrevistas de Mona Moncalvillo, las tiras de Alfredo Grondona White, "Las puertitas del Señor López" de Trillo y Altuna, "La vida interior" de Tabaré y "Boggie el Aceitoso" de Fontanarrosa, entre otros.

Mi tío ya no está, pero las revistas quedan. Tendría que volver a repasarlas para hacer más memoria. Andan por ahí, juro que las tengo. Esta noche las voy a rastrear.

¿Vos tenés alguna historia con Humor, El periodista y Fierro?

Una viuda orgullosa


Un día como hoy (18 de junio), pero hace 26 años, Kiss se presentaba ante 137 mil personas en el estadio Maracaná de Río de Janerio, Brasil, en lo que fue la audiencia más grande registrada hasta el día de hoy por la banda.

Este recital fue el primero de una mini gira por Brasil (tocaría luego en Belo Horizonte el 21 y en São Paulo el 25) que terminaron siendo las últimas presentaciones de Kiss con maquillaje hasta la Gira Reunión de 1996.

En realidad, iba a ser Buenos Aires la que contaría con este “honor”, ya que la banda tenía pactadas tres fechas en la Bombonera para el 19, 20 y 21 de agosto. Pero a cinco días del recital se anunció su postergación por "inconvenientes técnicos", aunque el verdadero motivo fue el accionar de un ignoto comando bautizado “2 de abril” que amenazó con volar el estadio de Boca Juniors si esos "salvajes y depravados" actuaban allí. Poco después, el show se canceló definitivamente y nadie recuperó el dinero de la entrada.

El primer show sin maquillaje fue pocos meses después: el 11 de octubre del mismo año en el Cascais Hall de Lisboa, Portugal, en la gira presentación del exitoso disco Lick it Up.

A pesar que Kiss no atravesaba por su mejor momento, y había perdido a dos de sus integrantes originales (Ace Frehley y Peter Criss), la banda sonaba demoledora gracias a la incorporación del contundente baterista Eric Carr y del genial guitarrista Vinnie Vincent que aportaron un sonido mucho más moderno y metalero.

En lo personal, adoro esta etapa del 10º aniversario, que coincide con el disco Creatures of the Night. El fragmento en vivo pertenece al tema War Machine, registrado durante el show de Río de Janeiro por las cámaras de TV Globo.

A veces me siento como Badía con los Beatles, pero por favor vean a esta aplanadora. Soy una viuda orgullosa y tengo motivos para estarlo...

Los Tigres Voladores



Los Tigres Voladores (Baa, Baa Black Sheep) fue una serie de televisión basada en la novela homónima del mayor Gregory "Pappy" Boyington, que se sumergía en las vivencias de un escuadrón de pilotos que acarreaban cortes marciales por cargos de indisciplina, desobediencia, beber en servicio, etc.

Este grupo de inadaptados –al comando de sus Chance Vought F4-U Corsair– se convertiría en uno de los mejores escuadrones de combate durante la Segunda Guerra Mundial derribando Zeros japoneses a diestra y siniestra.

La serie se transmitió entre 1976 y 1978. El papel de Pappy Boyington fue interpretado por el enorme Robert Conrad, también conocido por su protagónico en otra serie clásica. Jim West (Wild Wild West) de 1965.

Ah, y era una de mis series favoritas. Me encantaba imitar la secuencia inicial de los títulos y me sabía de memoria los movimientos de cada uno de los pilotos y en qué preciso momento quedaban congelados.

Hoy me levanté pensando en Los Tigres Voladores. No sé por qué...

Mark Hamill lo recomienda: Mixtura inconsistente


Hola, soy Mark Hamill. Quizás me recuerden por películas como La guerra de las galaxias, El regreso del Jedi y El imperio contraataca. Hoy, sobrevivo asistiendo a convenciones de ciencia ficción y firmando autógrafos para un hato de descerebrados dispuestos a pagar US$100 por un garabato de mi zurda temblorosa…

En esta oportunidad quiero introducirlos en el maravilloso mundo de Mixtura inconsistente. Un tumblelog donde el demente autor de esta bitácora vuelca las imágenes que le gustan y/o impactan.

A disfrutar se ha dicho.

Crónicas de viaje: Tiroleses en Las Vegas


En Las Vegas hay de todo, claro. Incluso un pintoresco restaurante alemán, donde se puede disfrutar de sabrosas comidas (nunca imaginé que unas simples salchichas con puré podrían ser tan exquisitas), beber cerveza artesanal importada de alta graduación alcohólica, y escuchar música directa desde Alemania. Todo en una atmósfera bávara bastante auténtica, aunque reconozco que esto es relativo porque jamás visité Germania y no podría asegurar que tan genuino es todo este circo.

El sitio se llama Hofbräuhaus y parece que es bastante popular por la cantidad de comensales presentes. Como ya dije, la comida parece buena, la cerveza… bueno, es un restaurante alemán, y el público la pasa bien, aunque hay cosas que me resultan incompresibles, como que en el medio del show, la banda de turno se ponga a ejecutar el himno de EE UU y todos los presentes –en su mayoría ebrios– se pongan de pie y lo canten con todo su pecho henchido de orgullo.

Como detalle de color me pareció gracioso como algunas camareras –vestidas con trajes tradicionales, obviamente– pasan por las mesas masculinas (imaginen la escena: gringos, gordos, borrachos y ruidosos) para aplicarles un ruidoso spanking en la cola a cada uno de los integrantes. Parece que les encanta, y las chicas pegan duro con la tablita.

También toca una banda austríaca llamada Trenkwalder, que interpreta canciones tradicionales germanas, aunque con una actitud bastante rockera. Los tipos suenan bien y son divertidos. Además, interactúan mucho con la gente, tocan las canciones que les piden y hacen todo un show con unos cencerros enormes y un alphorn (cuerno alpino).

De pronto, la banda para de tocar y el cantante exclama Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi, mientras que todo el mundo hace fondo blanco de lo que esté tomando (el 99,96% cerveza). Les cuento que al tercer Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi tuve que salir gateando del establecimiento.

Si querés ver este jueguito del Zike Zake, además de visitar YouTube, podés sintonizar The Man Show por el canal FX (creo que todavía lo emiten). En el momento final del programa, todos están con su cerveza en mano (público y conductores) y, a modo de despedida, se entona el cántico de batalla para inmediatamente clavarse la birra hasta el fondo. Hermoso.

Viva Las Vegas (el regreso)


Se preguntarán por qué hace rato que no escribo. Bueno, tengo una excusa perfecta y no es verso: Estoy trabajando de nuevo en la ciudad de Las Vegas, Nevada. Sí, eso es en EE UU.

Tengo muchísimo trabajo, ayer me pasé horas en la sala de prensa del centro de convenciones, pero de vez en cuando puedo concurrir a algún evento e incluso escribir algunas líneas para mi bitácora.

Por ejemplo, anoche estuve en una fiesta en el Hard Rock Hotel donde tocó A. R. Rahman, músico que ganó el Oscar por la banda de sonido de Slumdog Millionaire. Su música me aburrió en vivo, pero el evento fue cool, muy primer mundo.

Hace unos días fui a un outlet donde conseguí jeans por US$12 y un buzo de Vans alucinante por sólo US$15. Hay rebajas por todos lados, la crisis pegó fuerte y los yanquis no entienden nada de lo que está pasando. Puro pánico.

Está de moda que las minas anden en tanga y tacos por los hoteles, los casinos y la calle. Es una locura visual. Mucha silicona, mucha rubia borracha, pero la vista es agradable.

Como siempre, el porcentaje de obesos es altísimo y hay poca oferta de comidas sanas y low fat.

Ayer llevamos en el auto a un australiano que se tiró por lo menos dos pedos grossos, de esos que no emiten sonido, pero te derriten las fosas nasales. No lo podía creer, un verdadero asco. Y ese acento… por ejemplo, en vez de pronunciar "greit" (great) dicen "grait"… no se les entiende un carajo.

Desde que llegué me topé con, por lo menos, cuatro operativos policiales, igual que en las películas: Auto detenido-cana se detiene atrás-baja con la mano en el revólver (sin sacarlo)-se acerca a la ventana el conductor, etc. etc. etc.

Todo (TODO) está limpio, prolijo y en orden. La mayoría de los negocios se parecen y es imposible distinguir una farmacia de una tienda de ropa. El tránsito es muy ordenado y aburrido, nadie se adelanta ni se cruza, ni sobrepasa el límite de velocidad aunque esté apuradísimo. Creo que si me dejan al volante hago desastres...

Nunca vi tantos Homeros Simpson y Tommys Lee juntos...

La cerveza es buena, el vino es malo.

Ah, y estoy laburando demasiado. Duermo poco…