Payaso triste


“Nunca quisiera ser como Gene Simmons de Kiss, un anciano que se pone maquillaje para entretener a los niños, como un payaso que va a trabajar...” Trent Reznor (Nine Inch Nails).

Este tipo me leyó la mente

Ahora quiero ser tu perro


Iggy Pop… uno de los pocos músicos que todavía logran impactarme. ¿Mi solista preferido? Sí claro, por lejos. Salvando las distancias, también amo a Tom Waits y Leonard Cohen, lo que no me sorprende porque el último disco de la Iguana (Préliminaires) tiene mucho que tributarle a estos grandes. Así que el círculo cierra… ¿me entendés?

¿Cuántas veces lo vi en vivo? No puedo precisarlo. Estoy seguro que no fue en su primera visita en agosto de 1988, un show recordado como uno de los mejores que se haya visto por estas latitudes.

Sí es indudable que asistí a su recital de 1992 en el estadio Obras. Recuerdo cuánto me sorprendió su performance, su entrega. Hasta recuerdo cómo jugaba con un micrófono que terminó golpeando su boca (¿o era su nariz, o su frente?) y que cantó sangrando hasta el final.

Al año siguiente dio un exclusivo recital en el mítico Prix D´ami de la calle Monroe (Monrow, como decía mi ex). También evoco mi mal humor esa noche porque no podía pagar una exorbitante entrada de US$100.

En 1996 volvió para la despedida de los Ramones en River. Y claro: estuve ahí. Gran noche, aunque se me vuelve nebulosa por momentos. En fin, tengo mis motivos.

Toda esa relación con Argentina, todo ese romance con un público que respondía apasionado a tanta locura, le dejó hasta una novia argenta a la que terminó dedicándole dos temas en su disco Avenue B (Miss Argentina y Nazi Girlfriend).

Pasaron los años y, cuando parecía que nunca más lo vería en esta parte del planeta, se bajó hasta el Club Ciudad, el 22 de septiembre del 2006, para ser cabeza de cartel del Pepsi Music, esta vez liderando el renacimiento de los Stooges, y nada menos que frente a 15 mil almas, entre las que se encontraba la mía.

¿Por qué este homenaje a Iggy Pop? Bueno, anoche veía el programa Zane Meets U2 en Vh1, y me sorprendí con las declaraciones de Bono cuando remarcó las virtudes como compositor de Iggy Pop –algo que vengo sosteniendo hace años cuando digo que está subvalorado– llegando a decir que la Iguana era nada menos que “su héroe” (mirá vos, Bono).

Desde anoche que no puedo sacarme de la cabeza a Iggy. Tengo ganas de verlo de nuevo. Y más, muchas más, después de ver este video. Que animal, que fiera enjaulada, que salvaje. Cuanta furia. Sólo él (y unos pocos) entienden el significado de la palabra rock.

No me vengan con boludeces. ESTO es rock y yo le rindo tributo...

Patinando por un pedo



En los años 80 había unas 20 pistas de patinaje sobre hielo en Capital Federal y una quincena en el conurbano bonaerense.

Pero para fines de la década, el negocio llegaba a su término, en parte por los efectos de la hiperinflación y los cortes de luz programados, y también porque simplemente se agotó la moda, tal como ocurrió en su momento con las canchas de paddle, los parripollos y los videoclubes.

Una de las pistas que explotó en los 80s, más concretamente en 1987, fue My Way. Recuerdo haber concurrido a este establecimiento a darme unos porrazos durante ese mismo año. Recuerdo que lucía mi flamante campera de jean Lee con corderito, y mis zapatillas Pony blancas. Tenía 16 años.

Increíblemente este lugar sigue en (decadente) funcionamiento, como detenido en el tiempo, con la misma ambientación de 1987. Esto lo comprobamos asombrados el sábado pasado, durante el cumpleaños 36 ½ de Merengadas (sí, 36 ½, ella es tan cool que festeja cada seis meses).

La amiga decidió pedir unas pizzas en su casa, para luego partir a My Way (Cabildo y Dorrego) para patinar durante la hora más larga de mi vida: aunque me reí muchísimo, tenía tanto miedo de caerme y romperme un hueso que patiné como petrificado. Además, esta actividad cansa y mucho, quedé KO.

Por fortuna, después vino el ansiado premio: torta y champagne en casa de Demóstenes.

Ahora se vienen más aventuras: Paintball, kartings, montañas rusas, paracadismo, bungee jumping y quién sabe qué más…

¿Y vos estás planificando alguna salida “poco convencional”?

Should I stay or should I go


The Clash en vivo en el Shea Stadium de Nueva York, como teloneros de The Who, e interpretando el clásico Should I stay or should I go del disco Combat Rock.

La fecha: 13 octubre de 1982.

... ¿Existe algo mejor para arrancar la mañana?

Dedicado a Mamá Punk

Baldosa


Me impresionan mucho estas baldosas que hay en mi barrio, Colegiales. Hacía tiempo que tenía ganas de registrarlas para el blog, así que hoy saqué la cámara y me fui a caminar un rato con la (auto)excusa de comprar comida…

¿Viste alguna en tu barrio?

Great argento


La historia dice que Juan Domingo Perón falleció un día como hoy hace 35 años, el 1º de julio de 1974.

Que fue general de la Nación y tres veces elegido presidente de los argentinos por voluntad del pueblo. Que recuperó la justicia social y la soberanía de los argentinos desde el día que los trabajadores le devolvieron la libertad, el 17 de octubre de 1945. Desde entonces llamado, el Día de la Lealtad.

Las Humor del tío Jorge


La muerte de Andrés Cascioli, creador de las revistas Humor, El periodista y Fierro, me impactó, me pegó mal.

Todavía conservo varios ejemplares de fines de los 70s y principios de los 80s. Eran de mi tío Jorge, intelectual de izquierda (el único, en una familia de gente simple y laburante).

El tío las leía y cuando terminaba con ellas simplemente las tiraba en un piletón en desuso en la casa de mi abuela en Núñez.

... Atrás iba yo y las rescataba. Con apenas 9 o 10 años, pero ya voraz en la lectura, tuve mi primer acercamiento a este exponente de la contracultura nacional.

Muchas notas no las entendía todavía, pero recuerdo vívidamente los artículos de Alejandro Dolina, José Pablo Feinmann, Pacho O´Donnell y Gloria Guerrero, las entrevistas de Mona Moncalvillo, las tiras de Alfredo Grondona White, "Las puertitas del Señor López" de Trillo y Altuna, "La vida interior" de Tabaré y "Boggie el Aceitoso" de Fontanarrosa, entre otros.

Mi tío ya no está, pero las revistas quedan. Tendría que volver a repasarlas para hacer más memoria. Andan por ahí, juro que las tengo. Esta noche las voy a rastrear.

¿Vos tenés alguna historia con Humor, El periodista y Fierro?

Una viuda orgullosa


Un día como hoy (18 de junio), pero hace 26 años, Kiss se presentaba ante 137 mil personas en el estadio Maracaná de Río de Janerio, Brasil, en lo que fue la audiencia más grande registrada hasta el día de hoy por la banda.

Este recital fue el primero de una mini gira por Brasil (tocaría luego en Belo Horizonte el 21 y en São Paulo el 25) que terminaron siendo las últimas presentaciones de Kiss con maquillaje hasta la Gira Reunión de 1996.

En realidad, iba a ser Buenos Aires la que contaría con este “honor”, ya que la banda tenía pactadas tres fechas en la Bombonera para el 19, 20 y 21 de agosto. Pero a cinco días del recital se anunció su postergación por "inconvenientes técnicos", aunque el verdadero motivo fue el accionar de un ignoto comando bautizado “2 de abril” que amenazó con volar el estadio de Boca Juniors si esos "salvajes y depravados" actuaban allí. Poco después, el show se canceló definitivamente y nadie recuperó el dinero de la entrada.

El primer show sin maquillaje fue pocos meses después: el 11 de octubre del mismo año en el Cascais Hall de Lisboa, Portugal, en la gira presentación del exitoso disco Lick it Up.

A pesar que Kiss no atravesaba por su mejor momento, y había perdido a dos de sus integrantes originales (Ace Frehley y Peter Criss), la banda sonaba demoledora gracias a la incorporación del contundente baterista Eric Carr y del genial guitarrista Vinnie Vincent que aportaron un sonido mucho más moderno y metalero.

En lo personal, adoro esta etapa del 10º aniversario, que coincide con el disco Creatures of the Night. El fragmento en vivo pertenece al tema War Machine, registrado durante el show de Río de Janeiro por las cámaras de TV Globo.

A veces me siento como Badía con los Beatles, pero por favor vean a esta aplanadora. Soy una viuda orgullosa y tengo motivos para estarlo...

The Ladies Man

Jerry Lewis nunca fue tomado en serio por la crítica estadounidense, ni en su faceta de comediante y menos aún cuando incursionó en la dirección y los guiones.

Hubo que esperar a que los influyentes componentes de la revista francesa Cahiers du Cinema, lo destacaran como lo que es: uno de los grandes autores en la historia del cine sonoro.

Este fragmento de YouTube (gracias por existir) pertenece a la película The Ladies Man (El terror de las chicas) de 1961, y es en mi opinión, una de las escenas musicales más innovadoras y originales que se haya visto en la pantalla.

Algún día me explayaré más sobre Jerry Lewis y por qué creo que es el más grande comediante estadounidense.

A disfrutar…

Zombis nazis


Quiero recomendar una película que bajé anoche y que dudo que llegue a estas playas, aunque quién sabe, quizás algún distribuidor intrépido se anime...

Se trata de Død Snø (Dead Snow), un largometraje noruego sobre zombis nazis que se levantan de sus tumbas para aterrorizar a un grupo de estudiantes de medicina que tuvieron la fantástica idea de pasar sus vacaciones en una cabaña en las montañas nevadas de este extraño país, a cientos de kilómetros de cualquier parte... y claro: sin celular.

El filme de Tommy Wirkola es una cruza entre La noche de los muertos vivos y Martes 13. Bien gore, con mucho humor y una banda de sonido estupenda.

Bájenla acá, se van a divertir.

Acá el trailer

David Bowie: Starman

Les dejo este regalo: David Bowie y su banda en su etapa más glam presentándose en algún programa de la televisión inglesa y haciendo un maravilloso playback del tema Starman del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars de 1972.



Amo este tema. Si quieren entender más de esta época loca, les recomiendo la película Velvet Goldmine con el ahora Batman, Christian Bale...

Los Tigres Voladores



Los Tigres Voladores (Baa, Baa Black Sheep) fue una serie de televisión basada en la novela homónima del mayor Gregory "Pappy" Boyington, que se sumergía en las vivencias de un escuadrón de pilotos que acarreaban cortes marciales por cargos de indisciplina, desobediencia, beber en servicio, etc.

Este grupo de inadaptados –al comando de sus Chance Vought F4-U Corsair– se convertiría en uno de los mejores escuadrones de combate durante la Segunda Guerra Mundial derribando Zeros japoneses a diestra y siniestra.

La serie se transmitió entre 1976 y 1978. El papel de Pappy Boyington fue interpretado por el enorme Robert Conrad, también conocido por su protagónico en otra serie clásica. Jim West (Wild Wild West) de 1965.

Ah, y era una de mis series favoritas. Me encantaba imitar la secuencia inicial de los títulos y me sabía de memoria los movimientos de cada uno de los pilotos y en qué preciso momento quedaban congelados.

Hoy me levanté pensando en Los Tigres Voladores. No sé por qué...

Conformista cagón


El punk no ha muerto, pero merecería morir cuando lo vemos convertirse en otra caricatura rancia.
Un club social de mentes cerradas y egolatría donde no son las ideas lo que cuenta sino a quién conoces.
Si la música se ha vuelto aburrida la culpa es de los tipos que quieren que todos suenen igual, los que echan a la gente lúcida de nuestro llamado "movimiento" hasta que lo único que queda es una moda sin sentido.
Las fórmulas fijas del hardcore son mierda de perro, lo real es el cambio y el preocuparse por lo que pasa.
Habría que preguntarse ¿es esto una actitud mental o tan sólo otra etiqueta más?

Lo que era alegría y esperanza en una alternativa se ha transformado en su propio cliché.
Un peinado no es un estilo de vida ¡Imagínate a Sid Vicious a los 35 años!
¿Quién necesita un movimiento si tememos amar y sentir?
Juzgándolo todo con la vara que sea fuerte y al mango
"¿Quién tocó anoche?" "No se, me olvidé, pero tirarse desde el escenario fue muy divertido".

Tan ansioso de satisfacer las reglas que te imponen tus pares, cometiendo los mismos viejos errores una y otra vez

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Lo que nos ha destrozado, aún más que las drogas, son los ladrones y los malditos mentirosos que le roban a la gente lo que se supone que compartían.
Y cuando alguien cae en desgracia, ¿le queda acaso algún amigo?
Yo soy mas hardcore que vos, por un año o dos, después es hora de conseguir un buen trabajo.
Otros se quedan en casa, no es divertido salir cuando los recitales están llenos de bandas y matones.

Cuando los matones forman bandas, fíjate a quién contratan las grabadoras.
Los sellos metaleros de Nueva York revolviendo la basura contratan las bandas mas racistas y prejuiciosas que pueden hallar para hacer dólares azuzando a los chicos a la guerra.
Camina a lo grande, actúa a lo pequeño.
Solo sé tan duro como te permita tu banda.
La unidad se va al carajo cuando se produce bajo la bota de alguien.

¿Dónde está la causa común?

Hay demasiadas facciones, todas poniendo cara de fastidio desde la protección de sus corazas.
"Ponte de acuerdo con nosotros en todo o no daremos ni una mano", ese tipo de actitud es la que agranda la brecha.
Adivina quién se reirá cuando el mundo estalle viendo que somos todos bebés llorones que sólo sabemos pelearnos entre nosotros.

Tan ansioso por satisfacer las reglas que te imponen tus pares cometiendo los mismos viejos errores una y otra vez.

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Ha vuelto esa actitud flatulenta hacia el rock.
"Hay que competir, loco, tenemos que hacerla en grande"
¿Quién necesita amigos cuando la plata es buena?
Así es: los 70 han vuelto.
El rock metálico-fálico es como un mal laxante y no me impresiona, ¿sabes?
La música esta OK cuando hay más ideas que solos
¿Acaso necesitamos realmente toda esa pose?
Siempre cambiando de piel demasiado rápido, como fan eso me desilusiona.
Las mismas estúpidas letras macho-chauvinistas
¿Hablar de Satán es lo único que se les ocurre?

"Fusión" es sólo otra manera de decir "ausencia de ideas".
Quizás lo que necesitemos sea volver a cantar bajo el puente.
Los metaleros ¿aprenderán algo?
Los punks ¿renegarán de su educación?
Nadie puede evolucionar cuando se empieza a creer su propio verso.
"Madurar" no significa recrear los errores del pasado.
Cuanto más grandes los cambios más las cosas siguen igual.
No podemos crecer si no hacemos una autocrítica.

Los 60 no fueron un fracaso total.
Fueron los 70 los que apestaron.
Mientras pasa el tiempo seguimos cavando en el mismo agujero.
La escena musical no es la vida real.
No van a prohibir la bomba.
Ni van a eliminar las violaciones.
Ni van a tirar abajo los bancos.
Cualquier tipo de cambio real llevará más tiempo y más trabajo que cambiar canales en un aparato de TV.
Entonces ¿por qué estamos tan ansiosos de satisfacer los dictados con que nos presionan nuestros pares?
¿Para volver a cometer los mismos viejos errores una y otra vez?

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Chickenshit Conformist
Del album Bedtime For Democracy de Dead Kennedys

Para fanáticos de Star Trek

En estos días del estreno de la nueva película de Star Trek, dirigida por el mago J.J Abrams (Misión Imposible III, Lost, además de la producción de Cloverfield, entre otros filmes), me topé con este fantástico video en YouTube.

Cuando la serie original de Star Trek estaba al aire –entre 1966 y 1969– el efecto del transportador era quizás una de las estrellas del programa. Era caro y complicado de producir, pero fascinaba a los fans. Hoy en día, cualquier trekkie con un mínimo manejo de los programas de postproducción de video disponibles en el mercado, puede meterse a sí mismo en una escena clásica de la serie y hacer su versión del tema musical de Star Trek con su propio Theremin.

DesObamizándonos


Barack Hussein Obama:

Sabemos que más de 100 afganos -entre ellos, muchos civiles- murieron en el último bombardeo de las tropas estadounidenses, en lo que sería el peor ataque de este tipo desde el inicio de la guerra en el 2001.

Pero estamos seguros que fue un error. Y no tuyo, claro.

Obama es la esperanza, Obama es el cambio, Obama es el progreso…

A veces odio tanto tener razón

Mark Hamill lo recomienda: Mixtura inconsistente


Hola, soy Mark Hamill. Quizás me recuerden por películas como La guerra de las galaxias, El regreso del Jedi y El imperio contraataca. Hoy, sobrevivo asistiendo a convenciones de ciencia ficción y firmando autógrafos para un hato de descerebrados dispuestos a pagar US$100 por un garabato de mi zurda temblorosa…

En esta oportunidad quiero introducirlos en el maravilloso mundo de Mixtura inconsistente. Un tumblelog donde el demente autor de esta bitácora vuelca las imágenes que le gustan y/o impactan.

A disfrutar se ha dicho.

Concurso inconsistente

Adiviná qué está tratando de vender esta publicidad japonesa con el actual gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y ganáte una botella de vino autografiada por El inconsistente.

¿Qué más querés para ser feliz?

Crónicas de viaje: Tiroleses en Las Vegas


En Las Vegas hay de todo, claro. Incluso un pintoresco restaurante alemán, donde se puede disfrutar de sabrosas comidas (nunca imaginé que unas simples salchichas con puré podrían ser tan exquisitas), beber cerveza artesanal importada de alta graduación alcohólica, y escuchar música directa desde Alemania. Todo en una atmósfera bávara bastante auténtica, aunque reconozco que esto es relativo porque jamás visité Germania y no podría asegurar que tan genuino es todo este circo.

El sitio se llama Hofbräuhaus y parece que es bastante popular por la cantidad de comensales presentes. Como ya dije, la comida parece buena, la cerveza… bueno, es un restaurante alemán, y el público la pasa bien, aunque hay cosas que me resultan incompresibles, como que en el medio del show, la banda de turno se ponga a ejecutar el himno de EE UU y todos los presentes –en su mayoría ebrios– se pongan de pie y lo canten con todo su pecho henchido de orgullo.

Como detalle de color me pareció gracioso como algunas camareras –vestidas con trajes tradicionales, obviamente– pasan por las mesas masculinas (imaginen la escena: gringos, gordos, borrachos y ruidosos) para aplicarles un ruidoso spanking en la cola a cada uno de los integrantes. Parece que les encanta, y las chicas pegan duro con la tablita.

También toca una banda austríaca llamada Trenkwalder, que interpreta canciones tradicionales germanas, aunque con una actitud bastante rockera. Los tipos suenan bien y son divertidos. Además, interactúan mucho con la gente, tocan las canciones que les piden y hacen todo un show con unos cencerros enormes y un alphorn (cuerno alpino).

De pronto, la banda para de tocar y el cantante exclama Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi, mientras que todo el mundo hace fondo blanco de lo que esté tomando (el 99,96% cerveza). Les cuento que al tercer Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi tuve que salir gateando del establecimiento.

Si querés ver este jueguito del Zike Zake, además de visitar YouTube, podés sintonizar The Man Show por el canal FX (creo que todavía lo emiten). En el momento final del programa, todos están con su cerveza en mano (público y conductores) y, a modo de despedida, se entona el cántico de batalla para inmediatamente clavarse la birra hasta el fondo. Hermoso.

Viva Las Vegas (el regreso)


Se preguntarán por qué hace rato que no escribo. Bueno, tengo una excusa perfecta y no es verso: Estoy trabajando de nuevo en la ciudad de Las Vegas, Nevada. Sí, eso es en EE UU.

Tengo muchísimo trabajo, ayer me pasé horas en la sala de prensa del centro de convenciones, pero de vez en cuando puedo concurrir a algún evento e incluso escribir algunas líneas para mi bitácora.

Por ejemplo, anoche estuve en una fiesta en el Hard Rock Hotel donde tocó A. R. Rahman, músico que ganó el Oscar por la banda de sonido de Slumdog Millionaire. Su música me aburrió en vivo, pero el evento fue cool, muy primer mundo.

Hace unos días fui a un outlet donde conseguí jeans por US$12 y un buzo de Vans alucinante por sólo US$15. Hay rebajas por todos lados, la crisis pegó fuerte y los yanquis no entienden nada de lo que está pasando. Puro pánico.

Está de moda que las minas anden en tanga y tacos por los hoteles, los casinos y la calle. Es una locura visual. Mucha silicona, mucha rubia borracha, pero la vista es agradable.

Como siempre, el porcentaje de obesos es altísimo y hay poca oferta de comidas sanas y low fat.

Ayer llevamos en el auto a un australiano que se tiró por lo menos dos pedos grossos, de esos que no emiten sonido, pero te derriten las fosas nasales. No lo podía creer, un verdadero asco. Y ese acento… por ejemplo, en vez de pronunciar "greit" (great) dicen "grait"… no se les entiende un carajo.

Desde que llegué me topé con, por lo menos, cuatro operativos policiales, igual que en las películas: Auto detenido-cana se detiene atrás-baja con la mano en el revólver (sin sacarlo)-se acerca a la ventana el conductor, etc. etc. etc.

Todo (TODO) está limpio, prolijo y en orden. La mayoría de los negocios se parecen y es imposible distinguir una farmacia de una tienda de ropa. El tránsito es muy ordenado y aburrido, nadie se adelanta ni se cruza, ni sobrepasa el límite de velocidad aunque esté apuradísimo. Creo que si me dejan al volante hago desastres...

Nunca vi tantos Homeros Simpson y Tommys Lee juntos...

La cerveza es buena, el vino es malo.

Ah, y estoy laburando demasiado. Duermo poco…

Acero inoxidable


Soy de los que se deprimen los domingos. ¿Por qué? No viene al caso, pero la buena noticia es que nunca me quedo en la depresión y trato de buscar actividades para quebrar esa nostalgia rara que me embarga en esos días. Yo les llamo “antidomingos”, aunque no creo que esté inventando la pólvora con el término.

Algo parecido me pasó el viernes santo… ¿y cuál fue el “antiviernes santo” elegido para la ocasión? Ver a Motorhead en el microestadio de Argentinos Juniors. Mejor imposible.

"We are Motorhead, and we play rock and roll". Así arrancó el show del grupo más punk del metal. Porque, que me perdonen los metaleros, pero a pesar de que las raíces de la banda pasan por el rock de los 50 y 60, y el blues, Motorhead tiene un alto componente punk, tanto en la actitud, como en la manera de ejecutar estas influencias.

La clave es la manera en que se aceleran las canciones y la forma de tocar de Lemmy Kilmister, de 64 años. El veterano bajista rasga su bajo Rickenbaker como si fuera una guitarra y lo distorsiona al máximo, dándole a la banda ese sonido tan característico que te permite reconocerla de inmediato en cualquier parte.

Claro que esto es un trío, y un bajo poderoso no alcanza. El otro engranaje fundamental de la banda inglesa es esa pared humana llamada Mikkey Dee que le pega a los parches como ningún terrícola puede hacerlo. Sólo una vez me crucé con un baterista que toque de esta manera… y fue hace dos años, en la anterior visita de Motorhead. Créanme: vi muchas bandas en mi vida, pero animales como este no abundan.

Generando una sensación inversamente proporcional a Mikkey Dee, se encuentra el insoportable Phil Campbell en la guitarra. Perdón, es que no lo tolero: toca demasiado alto y agudo, no me va su estilo y hasta me molesta cómo camina por el escenario rumiando su chicle.

Con respecto al show, me resultó toda una paradoja que hace justo una semana vimos a Kiss y toda su parafernalia en River, y este viernes nos topamos con un evento absolutamente despojado de efectos, rústico en todo sentido. ¿Pero hacía falta algo más que música? La verdad que no y estuvo bien que así sea. Fue puro “palo y a la bolsa”, como dice mi amigo el Heavy, que me acompañó con su hijo Juan en esta ocasión.

Los mejores momentos en mi opinión fueron el arranque con Iron Fist y Stay Clean, luego con Another Perfect Day, también el solo de batería de Mikkey Dee, el set acústico y blusero con Whorehouse Blues, y el final con Ace of Spades y Overkill.

No soy un fan consumado de Motorhead y, de hecho, en varios pasajes del show me pregunté por qué no habré invertido el dinero de la entrada en ver a Radiohead en el Quilmes Rock. Sin embargo, y a pesar de no conocer todos los temas, la pasé bien, incluso con tanto malandra y marginal en los aledaños del recinto.

Luego de tanto heavy metal (o rock como lo llama Lemmy... ¿que hará Oasis entonces?) y con los oídos todavía zumbando, nos dirigimos a Petaca´s para ver como Newell's le empataba a Tigre sobre el final del partido, mientras degustábamos una sabrosa pizza.

Como ven, no nos privamos de nada...

Super reseña: Kiss en Argentina


Tardé mucho en escribir esta reseña. La falta de tiempo es un motivo, pero no el único. También necesitaba madurar algunas ideas en mi cabeza, analizar las opiniones de propios y extraños, y leer lo que escribieron los medios masivos y especializados, y también algunos blogs como el del siempre lúcido Mike de Kissteria. Necesitaba todo eso y, como esta bitácora no está presionada por urgencias periodísticas, pude darme ese lujo.

Los que me conocen saben que Kiss es mi banda preferida. No es la mejor, ni la más cool, ni la más moderna, es simplemente la que me cautivó para siempre siendo muy pequeño. Mucho antes de entender el significado de la palabra “rebeldía”, Kiss fue una tabla salvadora entre tanta música desechable en este país: mientras el mundo se sumergía de lleno en la new wave y el post punk, en Argentina los artistas del momento eran Raffaella Carrá, Richard Clayderman, Village People y los Bee Gees con su Fiebre de sábado por la noche. En este microclima a contramano del mundo, la música y la estética de los cuatro neoyorkinos era mal vista por las figuras de autoridad y considerada un perjuicio para la juventud, condimentos extras que terminaron de capturar a un pequeño y solitario Inconsistente de tan sólo ocho años.

Con este background llegué el sábado a River para presenciar el tan ansiado recital de Kiss en Argentina luego de diez años de ausencia. No supe nada de las bandas teloneras, sólo presencié los minutos finales de un potente set de los Ratones Paranoicos. Luego supe que hubo cierto mal humor del poco carismático Germán Daffunchio de Las Pelotas, que tuvo que lidiar con la incomprensión de una Kiss Army poco interesada en su música.

Y cuando digo que “llegué” a River debería decir “llegamos” porque fuimos nueve amigos los de la partida: el Heavy, su hijo Juan, el Psyco, Migue, Kuki, Toti y sus hijos Mateo y Manuel, y un servidor. Esto le puso un condimento extra a la velada, aunque después terminé peleado con el Heavy, una historieta que no viene al caso ahora…

Welcome to the show

All right Buenos Aires. You wanted the best, you got the best, the hottest band in the world: ¡Kiss! La ya clásica frase de batalla fue el preludio de un show histórico, con todo lo bueno y lo malo que esto implica.

El set list estuvo compuesto en su mayor parte por temas del antológico disco en vivo Alive de 1975, arrancando con Deuce, siguiendo con Stutter, Got to Choose, Hotter Than Hell, Nothin´ to Lose, C´mon and Love Me, Parasite, She, Watchin´ You, 100.000 Years, Cold Gin, Let Me Go, Rock n´ Roll, Black Diamond, y terminando en forma absolutamente festiva con Rock and Roll all Nite. De este disco sólo hubo dos ausencias: Rock Bottom y Firehouse, este último, verdadero clásico de la banda que siempre fue ejecutado en vivo y donde Gene Simmons hacía su tradicional acto lanzallamas, llevado a cabo esta vez al final de Hotter Than Hell.

Salvo por Rock and Roll all Nite, me atrevería a decir que esta primera parte con pocos hits fue sólo para entendidos. No digo que no haya sido disfrutada por el público masivo, sino que fue como una máquina del tiempo para los fans, los que en su gran mayoría tenemos a este disco como uno de los trabajos más representativos de la banda.

Le siguieron los bises con Shout it out Loud, Lick it Up, I Love it Loud, I Was Made Lovin´ You, Love Gun y Detroit Rock City, ahora sí, con un público totalmente enfervorizado, que cantó y aulló con cada una de las canciones.

Como balance me quedo con una sensación: Kiss está pasando por un buen momento. La banda suena bien, sin fisuras, compacta, y eso se nota en el buen humor de los músicos, algo que faltó en la última visita donde las tensiones grupales eran más que notorias.

A nivel individualidades, quiero empezar por el guitarrista Tommy Thayer, el tipo al que le toca estar nada menos que en los zapatos de Ace Frehley en su rol de Spaceman. Coincido con Mike en que no cuenta con el carisma que tenía Ace, pero creo que sabe suplir esa falencia con una ejecución impecable de todo el repertorio. Thayer toca igual que Frehley –para el que no lo sabe, es fan absoluto de Kiss y Ace Frehley es su ídolo, por lo que está viviendo el “sueño del pibe” a los 49 años– pero sin sus tradicionales pifies en vivo. Además, está sobrio, no da problemas y es un empleado obediente, algo que Gene Simmons jamás pudo lograr con Ace. Y esto que voy a decir es una blasfemia, pero no me importa: luego de ver la lamentable performance de Frehley en su última visita a Buenos Aires, prefiero que su lugar sea ocupado por el bueno de Tommy. Lo siento.

La batería y el papel de Catman están siendo ocupados actualmente por Eric Singer, pero bajo una realidad totalmente diferente. Singer lleva el maquillaje de Peter Criss y canta en Nothin´ to Lose y Black Diamond, pero las semejanzas se terminan ahí. El baterista, que ya estuvo en Kiss en su etapa del disco Revenge, así como en otras bandas como Black Sabbath o Alice Cooper, tiene un estilo propio que poco y nada tiene que ver con la onda jazzera de Criss. Sin embargo, la banda sale ganando con esta diferencia, y tal como ocurre con Thayer, su desempeño es muy superior a la etapa final de su antecesor, al que todos amamos, pero tenemos que admitir que va derecho al retiro. Lo siento otra vez.

El bajista Gene Simmons me dejó una sensación extraña: no lo noté conectado 100% con el recital. Estaba ahí, pero no estaba entregado, o por lo menos no tanto como el resto o como solía estarlo antaño. De todas maneras, su carisma es demoledor y su presencia avasallante, por lo que cautivó completamente al público que festejó cada una de sus apariciones, incluso en el momento en que quedó a mitad de camino, colgando a metros del suelo, cuando se suponía que debía elevarse hasta una plataforma en lo más alto del escenario para terminar de cantar luego de su acto de vomitar sangre.

Para los que conocemos la historia de la banda, esta situación con Simmons es casi un deja vu. No es la primera vez que se entrega en forma regulada debido a sus actividades extra musicales. En el pasado, por su fallida carrera cinematográfica, y en la actualidad, por sus negocios y realities de dudosa calidad.

La verdadera estrella del show fue Paul Stanley. El vocalista y guitarrista se calzó al hombro la banda, y hoy por hoy es su corazón y motor creativo. Fue suya la decisión de volver a los estudios para grabar luego de una década –a pesar de la negativa de Simmons, enojado con los fans que descargan música de Internet– y también fue quien decidió producir el disco, tal como ocurrió en los 80, cuando Simmons estaba ocupado filmando bodrios clase B en Hollywood.

A pesar de abusar de ciertos clichés, como las lamentables y repetidas frases en español “esta noche es la noche” y “no hablo el español muy bien pero comprendo sus sentimientos y sus corazones, y mi corazón es suyo”, lo de este tipo fue notable, demostrando nuevamente por qué es uno de los front man más grandes de la historia del rock. ¿Qué hoy por hoy se parece más al Marcel Marceau de la vejez que al Paul Stanley de la juventud? Es cierto, pero no parece haberse dado cuenta o no parece importarle, y la verdad que a mi tampoco.

En definitiva, Kiss dio un show de los que se ven poco y nada en esta parte del mundo. El sonido fue casi perfecto –hubiera deseado más volumen– y la puesta en escena despampanante, como debe ser en cualquier recital de la banda. Si me pongo quisquilloso, sólo puedo achacarles algo: tanta prolijidad y pasteurización. En los videos de los años 70 se los veía tan salvajes… Me encantaba que Stanley se quedara sin aire de tanto saltar y tuviera que saltear una estrofa; que Peter Criss terminara revoleando su batería al final de Black Diamond, como ocurrió en el programa Midnight Special de 1975; o que Simmons convirtiera su solo de bajo y vómito de sangre en una salvajada visual nunca vista.

Extraño ese salvajismo de antaño, esa aura peligrosa y prohibida que sabían potenciar como nadie. Pero habrá que resignarse: supongo que todos estamos envejeciendo, ¿no?

Esta noche es la noche


Ya no son peligrosos
Ya no son polémicos
Ya no son misteriosos
Ya no son (tan) salvajes
Ya no son odiados por tus padres y todas las figuras de autoridad…

Pero siguen siendo Kiss. Y esta noche lo van a volver a demostrar. Tengo mucha expectativa con este show y mi ansiedad crece minuto a minuto.

En instantes me junto con mis amigos y vamos para River. Ya no llegamos para Massacre ni para Molotov –aunque a quién le importa– aunque estamos a tiempo para ver a Las Pelotas y los Ratones Paranoicos. Quizás, guardemos las energías y nos quedemos en casa del Heavy para ver Boca - Godoy Cruz y salgamos con lo justo. Ya veremos.

Mañana mi reseña.

Obscenidad en las alturas


Anoche me junté con algunos compañeros de la primaria a cenar en la parrilla El 22 de Palermo. Como ya dije en oportunidad del anterior encuentro, tenía algunos reparos sobre la reunión, pero terminé pasándola realmente bien.

Uno de los puntos altos de la noche fue la aparición a último momento de Fabián I, hoy en día "exitoso empresario" y uno de los dueños de una famosa marca de ropa femenina, que se hizo llegar hasta la parrilla movido más por la curiosidad que por los recuerdos, ya que no se acordaba de ninguno de nosotros. Fue muy bizarro eso.

Otro momento importante fue cuando Mariano G nos invitó a visitarlo en su trabajo esa misma noche. ¿Y a qué se dedica el amigo? Bueno, es encargado de obra en el turno noche –creo que el puesto se denomina así, sepan disculpar si no soy del todo preciso en este punto– en la construcción del Château Libertador Residence.

Esta torre de 40 pisos enmarcada en el estilo Neo Academicismo francés –suplico a los arquitectos Julián o Demóstenes que por favor amplíen la información en este punto porque mi ignorancia es absoluta– se encuentra ubicada en Avenida Del Libertador y Campos Salles, a pocos metros del estadio Obras.

Aunque no está concluida aún, la recorrimos completa. Tiene piscina cubierta climatizada, piscina al aire libre con solarium, gym, spa, sauna húmedo y seco, cabina de masajes, vestuarios, salón de fiestas, lobby bar, salón de juegos para niños y adolescentes, jaula de golf y hasta peluquería. Y la vista desde el piso 40 es algo nunca visto, por lo menos para mí. Creo que si le pones un poco de onda, se llega a ver hasta África...

Mención aparte para los detalles de lujo, por ejemplo en el hall de entrada hay cuatro arañas traídas de la República Checa que cuestan 150 mil dólares cada una. En fin, todo bastante desmedido y obsceno, demasiado para mi gusto, pero no para Susana Giménez, Adrián Suar, varios futbolistas ricos de clubes pobres y todos los personajes que se mudarán al complejo a partir de junio.

La verdad que, aunque tuviera el dinero para pagar 2.400 dólares el metro2, como entiendo que se cotiza este edificio, no viviría ni en pedo en un lugar así…

¿Tuviste contacto reciente con algo tan lujoso como el Château? ¿Cuáles fueron tus sensaciones? ¿Vivirías en un lugar así?

La noche de la Bestia


La agenda estaba complicada. A la tarde, me esperaba una jornada de trabajo atrasado en casa. Después, fútbol en Belgrano con mis amigos de siempre. Le seguiría el primer tiempo de Argentina – Venezuela en el bar de la cancha, para luego enfilar a las duchas y trazar una ruta veloz hacia Vélez para llegar justo al show de Iron Maiden, en la segunda fecha del Quilmes Rock.

Y que fantástica es la sensación cuando todo te sale redondo, si hasta conseguí rápidamente un bonito lugar para estacionar a tres cuadras del estadio y obtuve mi espacio en la fila de ingreso mediante una maniobra no del todo honorable, pero que me aseguró la ausencia entre las 5 mil almas que seguían fuera del estadio cuando la banda ya había arrancado con Aces High.

¿Y qué pasó con Lauren Harris, Horcas, O' Connor y Sepultura? Bueno, mi excusa perfecta es que no se puede estar en varios lugares al mismo tiempo, pero en realidad mi negativa a ver a los teloneros de Maiden se debe a que más de un recital de heavy metal en una noche ya es demasiado para estos huesos rockeros. Lo viví en el último concierto de Motorhead en el Luna Park y me prometí que no volvería a experimentarlo.

Recuperando el eje de lo que nos reúne en este post, debo decir que, con una audiencia estimada en 42 mil personas, Iron Maiden dio un show al que me atrevería a definir como asombroso y mágico.

De entrada me alegró comprobar que el set list estaba lleno de clásicos de los primeros 80s, cuando Maiden significó mucho para mí. Así se sucedieron una tras otra gemas como Wrathchild, 2 Minutes to Midnight, Children of the Damned, Phantom of the Opera, The Trooper (con Bruce Dickinson vestido como un soldado de la Guerra de Crimea, y agitando una bandera británica), Wasted Years, The Rime of the Ancient Mariner (increíble el clima que lograron con este tema de 14 minutos, incluida la bruma y el crujir de los mástiles del barco), Powerslave, Run to the Hills, Fear of the Dark, Hallowed by the Name, Iron Maiden, The Number of the Beast (imagináte a 42 mil tipos gritando “666, el número de la bestia” con los puños en alto) y Iron Maiden, entre otros que ya me olvidé.

¿Qué más se puede decir sobre esta maquinaria perfecta que ya no se haya dicho y escrito? Sólo puedo expresar sensaciones. En ese plano, me impresionó ver a Steve Harris batiendo sus habituales récords de cantidad de notas por segundo. Este tipo fue uno de los ídolos de mi adolescencia y ahí estaba: aporreando su bajo, con la mirada amenazante y corriendo por el escenario como poseso. Increíble.

¿Y Bruce Dickinson? Cuando gritó por primera vez “Scream for me, Buenos Aires”, cerré los ojos y me encontré en la casa de mis viejos, con mis 15, quizás 16 años, escuchando el disco Live After Death, donde al clamor de “Scream for me, Long Beach”, la audiencia rugía, rendida ante la pericia de este front man de la vieja escuela.

También destaco el trabajo de las guitarras trillizas de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers. Nunca fui fan de ninguno de los tres, pero qué capo hay que ser para que el sonido de tres violas no se vuelva una bola de ruido en una banda de estas características. Mención aparte para Nicko McBrain, que ya no le pega tan fuerte a los parches, pero que suple la edad con mucho –muchísimo– oficio.

Además, nos dimos el gusto de ver a Edward the Head o simplemente Eddie, la “mascota” de la banda, tanto en su versión momia –casi la misma que aparecía amenazante detrás de Nicko McBrain en las fotos internas de Live After Death– como en el modo futurista al estilo Somewhere In Time.

En definitiva, llegué a Vélez con una actitud muy superada, suponiendo que ya nada me sorprendería, y me encontré con seis tipos orgullosos de su origen, que nos llevaron en un viaje en el tiempo hacia el pasado de la agrupación más representativa del metal británico. ¿Pura nostalgia? Puede ser. Pero para despejar dudas, Dickinson ya avisó que la banda está plenamente activa, y que habrá nuevo disco en el 2010 y otra visita en el 2011.

Volví a mi casa destrozado, pero feliz. Estaba tan encandilado que me perdí en el viaje de vuelta pensando que estaba acortando camino y zafando de la congestión de Juan B Justo.

Aunque la verdad es que no me importó... ¿Viste cuando todo te sale redondo?

El regreso del Long Play


“La belleza en la compra de un LP solía ser que conseguías una obra de arte, algo en lo que alguien trabajó mucho para volverlo creativo, dinámico e interesante de mirar; y tal vez hasta podías ponerlo en tu pared. Ahora con los CDs, todo lo que ves es el nombre de alguien”.

Después de leer estas declaraciones de Paul Stanley, vocalista y guitarrista de Kiss, corrí a buscar mi disco importado de Rock and Roll Over. El mismo que guardo como un tesoro, el mismo que venía con el vinilo rojo. El único LP que me queda…

En este mismo momento, Kiss está grabando en forma analógica su nuevo disco, el primero en más de diez años. Y parece que hay entusiasmo, porque Stanley se animó a afirmar que la banda editaría el álbum en vinilo, si la demanda de la gente es suficiente como para justificar una locura semejante.

Creo que hasta me compraría un tocadiscos usado en Mercado Libre sólo para volver a escuchar a Kiss en vinilo.

¿Y vos tenés algún vinilo archivado por ahí? ¿Llegaste escucharlos?

Nueva imagen

Nadie me dijo aún que opina sobre la nueva imagen de mi perfil. Adoro la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, y la interpretación que supo darle al personaje el genial Boris Karloff.

Me enternece como la abominable creación de Víctor Frankenstein sufre el rechazo y el desprecio en cada encuentro con los seres humanos, y cómo la criatura promete no volver a entrar en la vida de Víctor a cambio de que complete su obra y cree una compañera para él.

Esta imagen estuvo muy bien para el primer año de esta bitácora, pero se necesitaba un cambio. El retrato elegido para esta nueva etapa es el de Christian Bale en American Psycho.

No entiendo


Si la velocidad máxima permitida en las rutas de Argentina es 120 km/h, ¿por qué los autos salen de fábrica con la capacidad de alcanzar velocidades muy superiores, tipo 200 km/h, por ejemplo?

¿No es un mensaje medio contradictorio desde el poder? ¿No se debería limitar mecánicamente esta capacidad?

¿Por qué después se golpean el pecho diciendo que la gente se mata en las rutas argentinas?

¿Cuál fue la velocidad más alta a la que llegaste manejando o como acompañante?

Mixtura inconsistente


Este emprendimiento se lo debo al amigo Franky de Spanish is Different, que está estrenando dominio en Internet (algo que hace rato que vengo rumiando, lo que demuestra nuestra eterna conexión). Felicitaciones Franky.

Quizás algunos sepan que soy un fanático de la fotografía, y la iconografía visual de la música, el cine, y de otras áreas totalmente diferentes, como la Unión Soviética, por ejemplo. Cada vez que navego la web y llego a una página o un blog cuyos contenidos me atraen, trato de guardar sus fotos en mi máquina. Así que imaginen el tamaño de mi archivo multimedia.

La gran mayoría mueren en mi computadora, mientras que un pequeño porcentaje fue a parar a mi perfil de Facebook. También, tenía pensado inaugurar una sección en este blog que se llame “Fotos porque sí”, para ir volcando algo de mi material que no deja de crecer, porque no he dejado de surfear por este mundo.

Y acá es donde entra Franky. Fue él quién me explicó qué es y para qué sirve un tumblelog, es decir, una variante menos estructurada de un blog. Un tumblelog contiene textos, links o imágenes al azar sin una temática definida. Además, vienen con una herramienta conocida como reblog, que permite que, cuando ves algo que te gusta en otro tumblelog, puedas postearlo en el tuyo con sólo un par de clicks. Justamente lo que estaba buscando.

Así que les presentó a Mixtura inconsistente. Todavía está en construcción, hay mucho por diagramar y mejorar, pero es un primer atisbo a mi mundo y mis áreas de interés en imágenes. Me encantaría leer sus comentarios.

¿Qué opinás de Mixtura inconsistente?

Watchmen



No dejes de ver esta película. Si te gustó The Dark Knight, Watchmen te va a romper la cabeza...

Quis custodiet ipsos custodes?

I´m broken


Tres fracturas y luxaciones en diferentes dedos de mis manos, en los últimos cuatro años y medio, ya deberían terminar de persuadirme que definitivamente no soy un buen arquero.

Sé que escribo bien, entiendo algo de cine y de música, y hasta me gusta nadar y lo hago con soltura, pero el fútbol no es lo mío.

Con este último accidente me alejo definitivamente de los tres palos, ahora tendrán que soportar a la sierra humana en otros sectores de la cancha

¿Y vos te quebraste algún hueso?

Circle Jerks en Buenos Aires


Acabo de llegar del recital de Circle Jerks en El Teatro de Flores. Debo decir que he pasado un anoche estupenda y, contradiciendo a Groucho Marx, sí ha sido esta (“he pasado una noche estupenda, pero no ha sido esta”, hubiera dicho el hermano Marx).

La banda californiana sonó muy ajustada y el público respondió con todo su fervor. Esperaba encontrar más asistencia, teniendo como antecedente los recientes recitales de otras leyendas del hardcore estadounidense, como Misfits o Suicidal Tendencies; pero la respuesta de la gente fue tan visceral que los pocos espacios vacíos no se hicieron notar.

Admito que me sorprendió que no hayan tocado tres temas de mi predilección: Wonderful, Heavy Metal Weekend y Love Kills, pero este detalle no alcanza para opacar tanta diversión. Si hasta me encontré con algún conocido de las clases de boxeo y me alegré de cruzarme con tantos colegas rockeros, punks y skaters (¿debería agregar “ex” delante?) entrados en años y en kilos, just like me. Todo muy digno, igual.

Llegué algo tarde, suponiendo que todo iba a arrancar a cualquier hora, como de costumbre, y por eso me perdí a Massacre. Leí por ahí que iban a hacer un show nostálgico, recordando el repertorio de los años en que se llamaban Massacre Palestina. Una pena.

Mi próximo show internacional será el de Iron Maiden, salvo que antes decida ir a ver a Peter Gabriel o a Radiohead y Kraftwerk.

Más reseñas en breve...

Momento cholosimeonístico


Pocos seres vivientes me caen peor que el Cholo Simeone. Sin embargo, recién estuvo por casa instalándome el aire acondicionado, junto a otros dos “especialistas” sin parecido aparente con nadie, salvo con sí mismos.

Entre los tres dejaron el departamento convertido en una verdadera pocilga, y encima no instalaron la línea eléctrica. Eso sí, me hicieron reír mucho, tanto, que tuve que parar de desgrabar una nota porque era imposible con tantas tentaciones humorísticas. El más gracioso fue el Cholo, que no sólo se parece físicamente, sino que tiene un timbre vocal casi clonado. Ni hablar de los gestos...

Entre tanto descalabro sonoro, le comenté al muchacho en cuestión: “Vos sos igual a Simeone”.

“Sí, soy la caricatura”, me respondió entre aplausos de la platea.

El fútbol es así...

Esperando a Godzilla


Tal como pudieron ver en el post anterior, ando recorriendo el barrio con mi cámara. Hay cosas muy dignas de ser retratadas y otras que, aunque parezcan irrelevantes para ustedes, a mi me impresionan o llaman poderosamente la atención desde pequeño.

Ésta es una de ellas. Se trata de la Subestación Colegiales de Edenor. La conozco desde la época en que pertenecía a Segba (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires, la empresa estatal encargada de la generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad hasta la llegada de ya sabemos quién).

Cuando era un niño de Palermo Viejo la gran aventura era llegar en bicicleta hasta esta instalación o hasta donde se ubica la planta de transferencia de residuos del Ceamse, que para mi tenía todo en común con los centros espaciales de la NASA, salvo por el hedor.

Volviendo a la subestación, les recuerdo que en sus paredes se filmó este maravilloso corto stop motion y les confieso que desde chico no puedo dejar de asociarla con las películas japonesas de Godzilla.

Ya no llegó hasta allí con mi bicicleta Aurorita, ahora lo hago corriendo casi todas las mañanas, y cada vez que paso por este paredón, tengo la sensación que aparecerá el temible monstruo de ultramar para destruir todo a su paso, con muchas explosiones, descargas eléctricas y fuego.


A veces creo que estoy completamente chiflado, casi tanto como el Moe hitleriano del mismo paredón…

¿Hay algún lugar de tu ciudad que te genere sensaciones parecidas?

Fernet volador


Esquina de Conde y Céspedes, barrio de Colegiales.

Qué alguien me explique cómo carajo llegó hasta ahí esa botella de Fernet Branca…


A veces lamento no llevar la cámara a todas partes, porque me pierdo cosas geniales como esta.

¿Cuál fue la cosa más bizarra que viste por la calle últimamente?

Emociones mezcladas


PP es actor y periodista. PP compartió conmigo algunos seminarios de actuación y cuando se animó a incursionar en la dramaturgia y la dirección, me invitó a participar en su obra de teatro.

PP nunca fue un amigo íntimo, pero compartimos tantos ensayos, almuerzos, y tertulias nocturnas que terminó ganándose mi cariño más sincero.

Una vez que me bajé de la obra, mi relación con PP se volvió más distante. Nuestro más reciente encuentro fue durante la última función donde charlamos animadamente y me comentó sus proyectos. Hacía algunos meses habíamos compartido una increíble tarde de domingo en Parque de la Costa con nuestra amiga en común Poyi.

PP se encuentra cubriendo la temporada veraniega en Punta del Este. Parece que el sábado a la madrugada atropelló a un motociclista y en lugar de socorrerlo, siguió su camino hacia la Barra. Afortunadamente no lo mató.

Horas más tarde, se presentó en una comisaría y dijo que lo habían asaltado y que un tipo armado lo obligó a bajar del auto. Sin embargo, la policía sospechó y cuando su versión se desmoronó, admitió que había inventado la historia. Ahora está detenido en la cárcel de Las Rosas, donde se “hospeda” Gaby Álvarez.

Cuando leo su perfil en Facebook, veo muestras de afecto de varios de sus 569 amigos. Se repiten palabras como “fuerza”, “ánimo” y “entereza”, o frases como “la vida esta llena de momentos buenos y malos, hoy te toca pasar por esto” y “lo bueno está por venir”. Pero no leí a nadie decir “¿qué hiciste, atropellaste a una persona y te escapaste?”, “¿cómo es que inventaste una historia así, cuáles son tus valores?” o “¿te conozco?”

Estoy muy confundido, se mezclan mis emociones. Por un lado guardo el recuerdo de un tipo sensible y talentoso, que se ha portado muy bien conmigo y al que quisiera ayudar. Por el otro, no puedo dejar de pensar que tuvo la frialdad para inventar una coartada tan cínica y mantenerla hasta el final, sólo para zafar.

¿Vos qué harías en mi lugar?